jueves, 5 de diciembre de 2013

♥♥SPOILERS♥♥

Parecía que conocía muy bien la canción, Alex se abrigó en su cuello, y Paula pudo sentir su respiración, pero él no la tocó, únicamente la olisqueó; desenfrenada levantó su mano, y enredó sus dedos en el pelo de él acoplando sus cuerpos al ritmo de la música, Alex quería besarla ahí mismo pero estaba conteniendo sus deseos y ella simplemente deseaba que él se diera cuenta que estaba ardiendo, la tomó de la mano que tenía en su nuca y la giró nuevamente y volviéndola a acercar a su cuerpo, le dejó un besito en la punta de la nariz, Paula creyó que se desplomaría, Alex se separó mientras la recorrió con la vista y le guiñó un ojo, su mirada se ahondó, y su deseo por ella se transformó de pronto en algo desmedido, descontrolado, y hasta irracional, siguió moviéndose muy seductor. Paula a esa altura ya estaba totalmente alucinada también
—“Diooooooooooos ¿es que se puede ser más sexy?” —se preguntó ella.
—“Nena, te quiero en mi cama, quiero beberme todo tu cuerpo”. —tras sus pensamientos Alex supo que eso era lo único que ansiaba, tenerla entre sus brazos y perderse en ella. Bailaron la canción enterita, y siguieron con un Remix de Finally Found You, pero no la terminaron de bailar, Paula se acercó al oído y le dijo:
—No doy más.
En sus palabras escondió el verdadero motivo, pues se arrepintió de lo que iba a decir y no terminó la frase, él supuso que lo decía por cansancio, pero en realidad lo que a Paula le pasaba era que no podía seguir bailando con él y permanecer sin besarlo, obviamente fue cobarde y no lo dijo. Desplegando aún más sus aires de seductor, Alex la tomó de la mano y le dio un casto beso en ella, luego la sacó de la pista. Caminaron entre la gente que bailaba descontrolada mientras él iba por delante abriendo paso; a ella le encantaba el contacto de su mano en la suya, sus deseos y sus pensamientos parecían irrefrenables, y se imaginó una vez más acariciando su cuerpo, pero a diferencia del pudor que sintió en el Faena ahora sentía que sólo quería experimentarlo. Por fin llegaron a la mesa, Alex aún seguía con su mano entre la suya, pues consideraba que su tacto era perfecto, le acarició todo el tiempo los nudillos con el pulgar mientras imaginaba que hacer, quería llevársela, sacarla de ahí, deseaba hacerla suya, poseerla.
En la mesa habían pedido Daiquiris y Cosmopolitan y todos estaban muy animados, en la cubeta de hielo reposaba una nueva botella de champagne de la misma marca de la que Alex había solicitado anteriormente, la palpó con la mano que tenía libre para constatar si estaba fría, y entonces a desgano soltó la mano de Paula para poder descorcharla y servir una copa para cada uno, cuando se la entregó le corrió un mechón de pelo que caía en su cara y lo llevó detrás de su oreja, la sonrisa y el guiño de ojo que le regaló le produjo a Paula un escalofrío en todo su cuerpo y sin dudarlo también le sonrió mientras bebía. Alex se dio cuenta que ese roce a ella le había gustado tanto como a él, sus señales eran claras y no creía estar equivocándose, Paula ya estaba seducida.
Todos reían y hablaban a la vez, pero ellos dos desde que habían vuelto de la pista sentían que no encajaban en el contexto del lugar, permanecían en silencio y pendientes el uno del otro. En ese instante él la miró y se pasó una mano por la frente ofreciéndole nuevamente otra sonrisa fenomenal, mientras tanto movía su cabeza y le hacía saber con su gesto todo lo incrédulo que se sentía,
—“Nena no puedo creer que me pongas tan estúpido con sólo una sonrisita.” —Alex no entendía sus dudas no entendía por qué no tomaba de una buena vez una determinación, ese baile había desatado demasiadas sensaciones en él, sensaciones que ya tenía pero que se habían acrecentado, finalmente sorprendiéndola y sorprendiéndose por su arrebato y dejando de posponer lo inevitable y lo que ambos querían, tomó su chaqueta y el bolso de Paula y sin pensarlo más tiempo se puso de pie, la aferró de la mano para que lo siguiera, y ella asintió sin chistar.
Todos se quedaron viendo como se alejaban, ellos ni siquiera pensaron en despedirse, Alex caminaba por delante y Paula tenía sus ojos fijos en él, que la arrastraba hacia la salida, en el camino le dio para que sostuviera su americana y el bolso y sin soltarla sacó de su bolsillo su iPhone e hizo una llamada, lo único que dijo fue:
—Estoy saliendo.
El cuerpo de Paula parecía no tener voluntad, sólo quería hacer lo que él deseaba, Alex caminaba tan rápido que le era difícil seguirlo, él se dio vuelta y la miró, apretaba la mandíbula y su mirada era rígida, mientras imaginaba todo lo que pasaría.
—“Voy a morderte esa boca nena” —sus ojos bailaban en la penumbra de la disco impacientes y los de ella también.
Llegaron a la calle y esperaron unos breves instantes hasta que se acercó la limousine que los había traído, él abrió la puerta y le indicó que subiera, entonces se acomodaron en el interior y permanecieron en silencio. Paula estaba tan nerviosa que su respiración era claramente audible, puso atención a la cabina del conductor, miró hacia delante y el cristal que separaba el recinto del chofer estaba cerrado, Alex de a ratos la miraba serio y pensativo, y es que en realidad tenía ganas de arrancarle la ropa ahí mismo, pero no lo hizo, contuvo su insensato deseo no quería cohibirla porque advirtió su timidez, finalmente le apoyó su mano en la pierna, se la acarició y le sonrió, ella estrujaba la correa de su bolso y le devolvió una sonrisa muy tímida, los ojos de Paula recorrían los suyos y desembocaban en su boca, siempre terminaban ahí, sus labios la impacientaban, uff le estaban quitando la razón. Hacía tiempo que Paula no estaba con nadie y esa noche sólo deseaba tener una noche de sexo con Alex, y aunque se sentía insegura sabía que eso era lo que ansiaba, por eso estaba ahí, se había dado permiso para disfrutar sin importarle que él sea un perfecto desconocido ya que después de todo eran dos personas adultas. 
Fabiana Peralta

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